Canciones
Aurelio Arturo
CANCIONES
Cántame tus canciones,
tus esbeltas, desnudas canciones,
esas que se
visten de menudas hojas verdes
y hojas rojas,
y hojas verdidoradas,
con cortezas resinosas
y pequeñas piedras pulidas por el agua.
Cántame tus canciones:
las de los delgados cielos azules,
de las
nubes azules,
de las montañas azules.
Y las otras:
las de las aguas hechizadas
que se precipitan
gritando por las rocas,
y aquellas en las que bandadas de alondras
levantan la mañana.
Y la canción de los hermosos caballos,
en la que se enumeran los
caballos por sus colores,
y sus nombres
y sus orígenes y linajes.
Y la canción de los pájaros, las aves
que se nombran según sus
plumajes
y sus vuelos y sus melodías.
Y la canción de las lluvias,
de las lluvias inmemoriales. Y de las
otras,
las frívolas y danzarinas.
Y la honda canción de las noches
que hablan doradas palabras
que
rebrillan por instantes,
las pacientes noches de larga memoria.
Cántame tus canciones,
tus esbeltas, desnudas canciones,
esas que se
visten de menudas hojas verdes
y hojas rojas,
y hojas verdidoradas,
con cortezas resinosas
y pequeñas piedras pulidas por el agua.
Cántame tus canciones:
las de los delgados cielos azules,
de las
nubes azules,
de las montañas azules.
Y las otras:
las de las aguas hechizadas
que se precipitan
gritando por las rocas,
y aquellas en las que bandadas de alondras
levantan la mañana.
Y la canción de los hermosos caballos,
en la que se enumeran los
caballos por sus colores,
y sus nombres
y sus orígenes y linajes.
Y la canción de los pájaros, las aves
que se nombran según sus
plumajes
y sus vuelos y sus melodías.
Y la canción de las lluvias,
de las lluvias inmemoriales. Y de las
otras,
las frívolas y danzarinas.
Y la honda canción de las noches
que hablan doradas palabras
que
rebrillan por instantes,
las pacientes noches de larga memoria.
De «Morada al Sur» (1963)