Canción de hadas
Aurelio Arturo
CANCIóN DE HADAS
Hadas divinas hadas!
Creer en las hadas
en las rosadas, felices noches
estivales,
y también en esas noches extrañas
cuando entre abismos de
sombras en el silencio
del silencio
se encuentra de súbito una líquida
palabra melodiosa
como una fresca agua recóndita, un agua
de dulce
mirada.
¿No creer ya en las hadas?
Pero entonces... Yo creo,
ciertamente,
que mi antigua haya era una reina de hadas,
y lo supe
cuando en el cielo de su mirada
subían rosas ardientes y cuando su
palabra
quemó mi piel sin dejar señales,
y porque en su corpiño, bajo
las sedas
le palpitaban palomas blancas.
* * *
Ahora el silencio
un silencio duro, sin manantiales,
sin
retamas, sin frescura,
un silencio que persiste y se ahonda
aun detrás
del estrépito
de las ciudades que se derrumban.
Y las hadas se pudren
en los estanques muertos
entre algas y hojas secas
y malezas,
o se
han transformado en trajes de seda
abandonados en viejos armarios que se
quejan,
trajes que lucieron ciñéndose a la locura de las da
entre
luces y músicas.
Hadas divinas hadas!
Creer en las hadas
en las rosadas, felices noches
estivales,
y también en esas noches extrañas
cuando entre abismos de
sombras en el silencio
del silencio
se encuentra de súbito una líquida
palabra melodiosa
como una fresca agua recóndita, un agua
de dulce
mirada.
¿No creer ya en las hadas?
Pero entonces... Yo creo,
ciertamente,
que mi antigua haya era una reina de hadas,
y lo supe
cuando en el cielo de su mirada
subían rosas ardientes y cuando su
palabra
quemó mi piel sin dejar señales,
y porque en su corpiño, bajo
las sedas
le palpitaban palomas blancas.
* * *
Ahora el silencio
un silencio duro, sin manantiales,
sin
retamas, sin frescura,
un silencio que persiste y se ahonda
aun detrás
del estrépito
de las ciudades que se derrumban.
Y las hadas se pudren
en los estanques muertos
entre algas y hojas secas
y malezas,
o se
han transformado en trajes de seda
abandonados en viejos armarios que se
quejan,
trajes que lucieron ciñéndose a la locura de las da
entre
luces y músicas.
De «Morada al Sur» (1963)