Canción de amor y soledad
Aurelio Arturo
CANCIóN DE AMOR Y SOLEDAD
Como en el áureo dátil de solitaria palma,
orillas de mi predio todo
el valle resuena,
tú en mi corazón, dátil amargo, tiemblas
y te
inclinas desnuda, sollozo y carne trémula.
De palma en que acongojase con vago son el viento,
dátil fiel donde
todos los horizontes suenan,
mi corazón es una carne tuya, tu carne,
cantando entre distancias y entre nieblas.
Tuyo es el viento y el rumor, dorados,
tuyo el canto en la noche sin
palmeras,
tuyo el trémolo al fondo de los huesos,
y el palpitar oscuro
de mis venas.
El país que en tus ojos vive entre parpadeos,
canta en mí con su
largo sollozar innegable,
rumora en mí, y el ansia de tu boca madura,
y rumoran sin fin los valles de tu carne.
Oscura tú, y entre tu luz sin
tregua,
eres un son tan hondo, tan hondo y dolorido.
Dátil maduro, dátil amargo, escucha
mi corazón al filo del viento, tu
gemido,
tu gemido gozoso, tu olor de flor abierta.
Mecido en ti, lleno
de ti se escucha,
y da al viento ceniza de sus gritos.
Como en el áureo dátil de solitaria palma,
orillas de mi predio todo
el valle resuena,
tú en mi corazón, dátil amargo, tiemblas
y te
inclinas desnuda, sollozo y carne trémula.
De palma en que acongojase con vago son el viento,
dátil fiel donde
todos los horizontes suenan,
mi corazón es una carne tuya, tu carne,
cantando entre distancias y entre nieblas.
Tuyo es el viento y el rumor, dorados,
tuyo el canto en la noche sin
palmeras,
tuyo el trémolo al fondo de los huesos,
y el palpitar oscuro
de mis venas.
El país que en tus ojos vive entre parpadeos,
canta en mí con su
largo sollozar innegable,
rumora en mí, y el ansia de tu boca madura,
y rumoran sin fin los valles de tu carne.
Oscura tú, y entre tu luz sin
tregua,
eres un son tan hondo, tan hondo y dolorido.
Dátil maduro, dátil amargo, escucha
mi corazón al filo del viento, tu
gemido,
tu gemido gozoso, tu olor de flor abierta.
Mecido en ti, lleno
de ti se escucha,
y da al viento ceniza de sus gritos.
De «Morada al Sur» (1963)